Open Site Navigation

Subestimadas las estrategias aéreas para acabar con el COVID19

La transmisión aérea del coronavirus en interiores ha sido subestimada y aunque los esfuerzos de salud pública centrados en la vacunación, uso de la mascarilla y distanciamiento social han tenido relativa efectividad, han sido insuficientes para reducir de manera realista riesgo de las personas que trabajan, compran o socializan en ambientes interiores densamente poblados y para evitar una nueva oleada de casos de surgir una nueva variante.


“Si podemos bajar la concentración absoluta de partículas virales activas en el aire o reducir el tiempo de exposición a esas partículas, podríamos disminuir drásticamente la propagación del virus en la población”, indicó el teniente general, Dr. Paul K. Carlton, quien forma parte de la Junta Independiente de Investigación Estratégica de Aire Compartido de los Estados Unidos.


Asimismo, la ingeniera de compuestos Lissy Oquendo señaló sobre la necesidad de tomar conciencia de lo crucial que resulta en estos momentos invertir esfuerzos y recursos en el tratamiento del aire en espacios cerrados. “Según la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), pasamos alrededor de un 90% por ciento del tiempo en espacios interiores. Lo que significa que estamos constantemente compartiendo el aire entre personas conocidas y no conocidas en áreas con condiciones que, a diferencia del aire exterior, nos exponen a una alta probabilidad de contaminación con patógenos virales”, indicó.


No obstante, la confirmación de que el SARS-CoV-2 es transmitido por aerosoles a través del aire compartido no debe ser interpretado como una mala noticia. Desconocerlo o incluso, ignorarlo, tal vez ha hecho que los esfuerzos sean insuficientes. Pero, saber cuál es la principal forma de transmisión, es sin duda, la mejor herramienta para combinar esfuerzos e impedirla.


Según el puertorriqueño Nelson Traverso, único hispanoparlante que forma parte de dicha junta de expertos, esto supone un cambio de táctica en la lucha contra el coronavirus. La ecuación, indica, se encuentra en la aplicación de una estrategia de aire limpio de varias capas que permita emplear diferentes niveles de soluciones capaces de adaptarse a las amenazas y necesidades únicas de cada entorno.


“Esta estrategia, utilizada con éxito actualmente en el Pentágono y espacios militares en Estados Unidos, es el resultado de muchas mentes brillantes que, apoyados en datos científicos y epidemiológicos, centraron sus conocimientos en acabar con los patógenos en el aire responsables de la propagación de virus, incluso antes de tener contacto con el cuerpo humano”, detalló Traverso, quien también dirige la fundación Puerto Rico Leads las Américas, que advoca por el acceso a aire seguro y limpio de patógenos.


Se trata de una Estrategia de Defensa Aérea Multicapa (MLADS, por sus siglas en inglés), la cual considera que no existe un arma única para combatir el COVID; se requieren múltiples niveles entre la adopción de nueva tecnología, los ajustes a las tecnologías existentes, la educación, la capacitación y el estudio de la circulación del aire y la turbulencia.


“Actualmente, existen diversas tecnologías de última generación que, entre otras cosas, integran generadores de peróxido de hidrógeno, ionizadores y rayos ultravioletas a niveles controlados que son capaces de acabar con el COVID en el aire. Aplicarlas tomando en cuenta elementos como el tamaño y uso del lugar, mientras se combinan con las medidas con las que contamos actualmente, se garantiza una eliminación de sobre el 99% de los patógenos en el aire. Piense en hojas de papel con agujeros. Si los combina, las posibilidades de que dos hoyos aterricen en el mismo lugar son bajas. Este es el enfoque de múltiples capas que promovemos”, señaló.


Por su parte, el coronel, Dr. Paul H. Nelson, uno de los autores de las normas que usa la

Universidad de la Fuerza Aérea para combatir el COVID dentro de sus recintos, recalcó en la

importancia de integrar estrategias multidisciplinarias que incidan en la protección y desinfección del aire compartido, así como el intercambio continuo del conocimiento científico adquirido a través de la evolución de la pandemia para lograr alcanzar soluciones en conjunto con las diversas ramas de la sociedad.


“Tenemos un verdadero deseo de encontrar soluciones prácticas para luchar contra la pandemia de COVID. Los efectos que ha tenido en los niveles micro y macro son inaceptables. Con años de experiencia en los campos de las amenazas biológicas y el conocimiento científico, creemos firmemente que nuestra Junta Independiente de Investigación Estratégica de Aire Compartido proporciona las herramientas para abordar nuestras amenazas biológicas actuales y futuras”, acotó el coronel Nelson.


El constante surgimiento de nuevas variantes como parte de la errática evolución del virus, la renuencia de algunos sectores de la población a la vacunación y el agotamiento de la ciudadanía sobre el tema y todas sus medidas preventivas, invitan a redoblar esfuerzos a través de estrategias robustas que cuenten con las garantías que solo ofrecen los estudios científicos y epidemiológicos. La solución debe recaer en una ejecución miscelánea que combine varias disciplinas capaces de adelantarse al impredecible comportamiento de un virus, centrándose en el aire, que no es más que el ecosistema que todos compartimos y en el que el virus tiene la capacidad de vivir, pero también de morir.

6 views0 comments