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Casa Blanca apuesta a la protección de la calidad del aire interior

En medio de un repunte de casos de COVID19 que están experimentando algunos países de oriente y que mantiene en suspenso a la comunidad científica de este lado del mundo, la administración del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, apuesta a la protección de la calidad del aire interior como medida indispensable para hacer frente a cualquier variable emergente mientras se regresa a la normalidad.


Así lo dio a conocer la Casa Blanca en días recientes durante el evento virtual “Let’s Clear the Air on COVID” en el que un grupo de científicos, profesionales de la salud pública e ingenieros compartieron sus conocimientos sobre la ciencia detrás de la desinfección del aire interior.


“La forma más común en que el COVID-19 se transmite de una persona a otra es a través de diminutas partículas del virus suspendidas en el aire en espacios interiores. Debemos hablar más sobre cómo hacer que estos ambientes sean más seguros filtrando o limpiando el aire”, indicó Alondra Nelson, jefa de la Oficina de Políticas de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca (OTSP, por sus siglas en inglés) quien tuvo a cargo la organización del evento.


Y es que en un intento por retomar la cotidianidad, el presidente Biden ha promovido la flexibilización de medidas como el uso de mascarillas y la obligatoriedad de la vacuna, no sin antes reconocer que la implementación de tácticas de protección de la calidad del aire interior deberá cobrar mayor relevancia ahora que los ciudadanos tendrán una participación menos activa en prevenir el contagio del virus y estarán más expuestos en lugares cerrados.


Para Joseph Allen, director del programa de Edificios Saludables en la Universidad de Harvard, esta nueva realidad requerirá de la modificación de infraestructuras implementando tecnologías diversas que actúen independientemente a las acciones de cada persona. “Es importante contar con medidas que no dependan de lo que las personas hagan. Es algo que estará operando en todo momento en un segundo plano, sin requerir el uso de mascarillas”.


Las recomendaciones del grupo de expertos van desde tácticas simples, como mantener abiertas las puertas y ventanas, hasta inversiones más complejas para mejorar los sistemas de ventilación mediante la instalación de filtros y limpiadores portátiles de última generación. Por esto, la administración ha instado a los administradores de edificios a aprovechar los fondos previamente disponibles a través de los paquetes de estímulo del coronavirus.


Según Mary Wall, asesora senior del equipo de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, vienen en camino más iniciativas como el “Clean Air Building Challenge”, impulsado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) con el que promueven que los edificios hagan adaptaciones en sus instalaciones para mejorar la calidad del aire. “Realmente queríamos plantear esto como una prioridad. Sabemos que este es un trabajo largo que toma tiempo”.


Aunque muchos de los científicos lamentaron que se haya subestimado el aspecto de la calidad del aire interior para enfrentar al virus tarde en la pandemia, resaltaron la importancia de que se esté tomando en consideración en esta etapa de transición global.

“Deberíamos haberlos hecho antes, pero más vale tarde que nunca”, indicó Linsey Marr, ingeniera ambiental de Virginia Tech.


También hablaron sobre la necesidad de adaptar los objetivos y estándares de calidad del aire a diferentes entornos, siendo un claro ejemplo de esto las instituciones educativas.


“Tenemos desafíos únicos cuando abordamos la calidad del aire interior en las escuelas”, dijo Tracy Enger, gerente de programas de la EPA. En comparación con los adultos, agregó, los niños “respiran más profundo y más rápido, por lo que son más vulnerables y más susceptibles a muchas exposiciones.


David Michaels, profesor de la Universidad George Washington que anteriormente dirigió la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA, por sus siglas en inglés) dijo que los beneficios del cambio de enfoque incluirían reducir el riesgo de otras enfermedades respiratorias y destacó la importancia de normalizar la protección del recurso natural. “Este nuevo giro hace que el aire interior limpio sea una prioridad, al igual que el agua limpia”.


Para Nelson Traverso, puertorriqueño que forma parte de la Junta Independiente de Investigación Estratégica de Aire Compartido de los Estados Unidos, estas acciones tomadas por el gobierno federal son un paso afirmativo hacia una solución permanente a un problema que aún después de dos años continúa acechando al mundo. “Es momento de combinar esfuerzos e integrar nuevas estrategias para lograr nuevos resultados. Sólo así eliminaremos el problema mientras desarrollamos resiliencia para eventos similares en un futuro”.

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